1.- Compruebe que la vivienda no tiene limitaciones para ser vendida al precio requerido.

2.- Compruebe en el Registro de la Propiedad que la vivienda está libre de cargas. En el caso de existir, deberá reflejarlo en el contrato, así como el acuerdo al que haya llegado en cuanto a su cancelación.

3.- Compruebe que el vendedor está al corriente de los pagos que afectan a la vivienda.

4.- Compruebe la legalidad de las obras que hayan realizado los anteriores propietarios.

5.- Compruebe si los Estatutuos de la Comunidad establecen algún tipo de prohibición especial.

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